A diferencia de la publicidad, los videos cortos «no interrumpen».

He trabajado produciendo piezas pensadas como publicidad. Spots, anuncios, webs pensadas como embudos de venta, pero la llegada de videos cortos ha cambiado la forma de producir contenido. La venta pasa a un segundo plano y se reemplaza por la presencia. Hoy la gente no consume publicidad, sino que consume contenido.
Seamos honestos: La publicidad tradicional parte de una interrupción. Aparece cuando no la pediste y te dice qué comprar. Fue así en la televisión y luego fue así en Internet. Incluso, hoy en día, aunque sean solo 6 segundos y luego puedas saltarlo, molesta.
Los videos cortos, en cambio, son el mismo video donde las personas se entretienen. No compiten contra contenido, SON EL CONTENIDO.
Los videos cortos enganchan más que la publicidad
Cuando alguien abre una red social, no busca comprar, busca distraerse.
Los videos cortos funcionan porque entienden eso. No fuerzan una venta inmediata, construyen interés primero. La publicidad clásica quiere cerrar rápido; los videos cortos no.
El punto importante es la repetición. La publicidad suele apostar a un único impacto. Los videos cortos trabajan por acumulación.
Ver varias veces a un negocio, a una persona o a una marca genera familiaridad. Y la familiaridad posiciona en la mente, causa interés y empatía, y eso vende mucho más a largo plazo que ver un anuncio en la TV por única vez.
El video corto genera confianza
Algo que la publicidad perdió con el tiempo es credibilidad. La gente sabe cuándo le están hablando desde un guion. En los videos cortos, la comunicación suele ser más directa, de tú a tú.
«¿Conoces?, ¿Has visto?, ¿Te ha pasado?, ¿Sientes que?»
He grabado videos cortos donde el cliente simplemente explica lo que hace y por qué lo hace así, y aunque no mencione ninguna oferta o precio, hay más personas interesadas en adquirir su servicio o producto que por la publicidad tradicional.
La persona entiende lo que hay detrás del negocio: cariño, pasión, felicidad. Si transmite eso, las personas lo reconocen.
Además, los videos cortos se convierten en un canal de retroalimentación: Tengo comentarios, preguntas, recomendaciones, etc. Puedo jugar con el público e implementar las mejoras que me recomienden. Un canal de retroalimentación que la publicidad jamás va a tener.
¿Por qué los videos cortos convierten vistas en clientes a largo plazo?
La venta hoy rara vez es inmediata. La gente guarda, vuelve, compara y compra. Los videos cortos acompañan ese proceso.
A veces un video puede no generar compras o visitas a tu servicio al instante, pero la audiencia puede guardar el contenido y, si llega a requerir de tu servicio, se convierte en un cliente porque has permanecido en su mente. Es decir, el video es un recordatorio a las personas de que tu servicio existe.
Hay un tema de costo importante a tener en cuenta. Un anuncio se planifica, se lanza y se termina. Los videos cortos se ajustan sobre la marcha. Si algo funciona, se repite. Si no, se cambia. Esa capacidad de adaptación hace que vendan mejor porque crecen con su comunidad.
Por eso, cuando me preguntan si los videos cortos reemplazan a la publicidad, siempre respondo lo mismo: no la reemplazan, la superan. No intentan vender a la fuerza, sino generar presencia.